EVITAR LOS ERRORES EN LA TÉCNICA

Mar Alagarda, fisioterapeuta y bailarina reflexiona en este artículo sobre la importancia de respetar al propio cuerpo y sus limitaciones, no cometer errores en la técnica y alcanzar la progresión adecuada como bailarines.

Una de las causas más frecuentes de lesión en el bailarín es una técnica errónea.

La mala ejecución de un paso o de un movimiento de manera repetida hará que tu cuerpo sufra. Y esto con el tiempo conlleva dolores y lesiones sin una causa aparente.


Cada vez encuentro más bailarines que acuden a mí porque de repente un día les empezó a doler una parte de su cuerpo y no saben por qué. Una mañana se levantaron y les dolía. Cuando una parte de tu cuerpo empieza a doler, y no ha habido un traumatismo (una caída, un golpe, etc.), lo más probable es que el problema resida en la mala ejecución de un movimiento.


A la hora de bailar, los movimientos tienen que ser limpios, concretos y precisos. Un movimiento sucio, descoordinado y/o descontrolado es lesivo.


Por ejemplo, las rodillas al moverse deben permanecer alineadas con el resto del miembro inferior (la pierna). La función de la rodilla es en el plano sagital (flexo-extensión) y nunca debe realizar movimientos en el plano frontal.


Esto significa que si una rodilla vista de frente se mueve, está haciendo un gesto para el cual no está diseñada.


Si un bailarín no tiene control sobre sus rodillas, y tras un salto o una sentadilla sus rodillas se meten hacia dentro, con el tiempo estas comenzarán a doler “sin motivo aparente”.


PARA EVITAR ESTOS PROBLEMAS HAY DOS FACTORES A TENER EN CUENTA: LA PROGRESIÓN Y LAS PROPIAS LIMITACIONES FÍSICAS.


1. LA IMPORTANCIA DE LA PROGRESIÓN

Algo que veo muy a menudo en los bailarines es la ausencia de progresión en su baile, y muchos se lanzan a tomar clases de un nivel para el cual su cuerpo no está preparado.


Un bailarín debe estar entrenado y debe tener su cuerpo preparado para el tipo de coreografía que vaya a realizar en la clase. De no ser así, podrá estar haciendo la coreografía o el ejercicio que el profesor pide, pero no lo hará correctamente, pues no sabe cómo hacerlo. Un bailarín debe trabajar fuera de la clase.


Practicar aquellos movimientos básicos y fáciles, para que una vez en clase pueda hacer coreografías y ejercicios más complicados.


Es como si un niño quiere aprender a multiplicar, cuando todavía no sabe sumar. Si no eres capaz de hacer lo sencillo y pequeño bien, lo complicado no lo harás o lo harás mal, sobrecargando estructuras que no deberías sobrecargar.


2. TU CUERPO ES ÚNICO

Debes conocer tu cuerpo, aceptarlo, respetarlo y aprender a trabajar con él. Si lo fuerzas a hacer movimientos para los cuales no está hecho, te lesionarás tarde o temprano.


En resumen, trabaja y prepara tu cuerpo para las demandas físicas que el baile requiere. Y ten paciencia. Roma no se hizo en un día, y un buen bailarín tampoco.






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