¡AYUDA! ¡MI HIJ@ YA NO QUIERE REGRESAR A CLASES DE BAILE!


“Ya no me gusta bailar”.

“La clase de baile es aburrida, mami.”

“Quiero hacer gimnasia/fútbol/waterpolo como mi amigo __”.


Todos hemos escuchado estas frases antes. También, algunos hemos estado en el extremo receptor de los vergonzosos pero comunes ataques de llanto en la puerta del salón de danza justo antes de que comience la clase.


Tu hij@ “no puede encontrar” sus zapatos de baile o simplemente no puedes hacer que entre a clase sin recurrir al soborno.


Te preguntas, ¿por qué está pasando esto?: La batalla semanal por las medias que “pican” o todo el trabajo duro que hiciste para lograr el chongo de bailarina perfecto, sólo para ver cómo se lo destruye antes de salir del auto. ¿Vale la pena la pelea?


Estén tranquilos, papás. ¡Estamos aquí para tranquilizar su mente!


¡ES NORMAL!

Puedes sentirte tentado a comparar a tu hij@ con el estudiante "perfecto" que llega a clase todas las semanas con anticipación y entusiasmo, pero permíteme reiterar que todos los niños pasarán por esto. Ya sea a los tres o trece años, ¡va a suceder!


La mayoría de las veces éstas son sólo fases, y cuando las familias logran continuar con las clases de forma comprometida, éstas fases pasan.


ES SÓLO UNA FASE

Normalmente dichas fases pueden durar entre dos a ocho semanas, ¡pero se sienten como una eternidad! Ánimo: ¡esto también pasará!


Quizás un período de más de ocho semanas siendo MUY consistentes ya sería un período normal para considerar que tu hij@ no está disfrutando el baile. Recuerda, la consistencia es crucial, si faltan continuamente a clase será muy difícil pasar esta fase.


ESTAMOS AQUÍ PARA AYUDAR

Recuerda que no estás solo y te respaldamos. Nuestro personal quiere más que nada que tu hij@ participe feliz en nuestras clases. Queremos que estén emocionados y no queremos que mamá o papá se sientan estresados por su situación.


Así que aquí hay algunos consejos que queremos compartirte de nuestra experiencia pasada que te ayudarán a superar esta fase:


¡RESPIRA!

Es simple, pero funciona. Cuando nos estresamos, respiramos superficialmente, nuestros músculos se tensan y nuestros hijos sienten el estrés, lo que genera ansiedad e incertidumbre antes de la clase.


Es importante que ellos no relacionen la clase con una situación de estrés. Casi siempre hemos notado un patrón en los casos de éxito: una mamá o papá calmados.

Cuando los hijos perciben el estrés o preocupación en sus padres, es un indicativo para nosotros de que probablemente no va a funcionar.



¡NO NEGOCIES LA CLASE!

Inicia desde temprano a crear expectativas de la clase. Pueden platicar esa mañana temprano sobre la ropa que usará tu hij@, también sobre las expectativas que debe tener del día y de la clase.


Ve anunciando lo que sucederá con anticipación: “en una hora será momento de cambiarnos para la clase de baile''.


Cuando surja el temido “no quiero ir” puedes decir amorosamente: "Hoy sí iremos a la clase de baile, eso no es negociable. Pero, ¿qué te gustaría hacer mañana?". Y continúa dando la misma respuesta sin caer en negociaciones y sin molestarte o alterarte. Recuerda, papás calmados siempre es señal de éxito.



¡REDUCE EL ESTRÉS!

Para reducir el estrés y las prisas, llega a clase de 5 a 10 minutos antes de que comience. Es muy importante evitar faltar a clase, la rutina y la constancia son cruciales.


Saltarse una sola clase interrumpe la rutina semanal y el progreso, los alumnos perderán algún aprendizaje necesario y posiblemente se atrasen, lo que hace que se desanimen.


Asegúrate de que la ropa de baile esté lista con anticipación y que sea la correcta. Algunos niños se desaniman cuando ven que son los únicos en clase que no se vistieron adecuadamente.



SE PERSISTENTE

Recuerda siempre que nosotros los padres estamos a cargo y nuestros hijos no toman las decisiones. No importa su edad, nuestros hijos nos van a desafiar e intentarán ignorarnos, pero aún así, tenemos el poder de tomar las decisiones.


Recuerda que cuando un niño dice que no quiere ir a clase, tú eres quien toma la última decisión y que el niño realmente necesita (y quiere) que te hagas cargo.


Los estamos entrenando para el mundo real. Si todos los adultos renunciaran a sus trabajos cada vez que sienten que no quieren ir a trabajar, no se haría nada en este mundo.


¿Qué le estamos enseñando a nuestr@ hij@ sobre el compromiso y la determinación si le permitimos renunciar a su primer capricho de aburrimiento o desafío? El amor duro no es un lugar divertido para ser padre, pero les hará mucho bien a nuestros hijos a medida que crezcan.



PIDE AYUDA A NUESTRO PERSONAL

Ya sea que tu hij@ tenga miedo, sea desafiante, o simplemente no se sienta con ganas de entrar a la clase ¡queremos ayudarl@! Nuestra encargada de atención a padres tiene experiencia manejando estas situaciones, puedes solicitar que ella reciba personalmente a tu hij@ y dejá que ella se encargue de ingresar a tu hij@ al salón.


Ella ha realizado este trabajo durante años y sabe perfectamente cómo tener éxito en la misión. Generalmente obtenemos mejores resultados cuando los padres tranquilos y confiados se despiden amorosamente de sus hijos y dejan a nuestra encargada hacer el resto.


Al final de la clase puedes solicitar retroalimentación para que te sientas más tranquil@.


Recuerda, esto es un trabajo en equipo, pero la pieza más importante son los padres, ustedes son quienes tienen más capacidad de influir en el resultado, entonces, tengan paciencia y cuenten con el apoyo de nuestro personal y maestros para lograr el objetivo común que compartimos: “que tu hij@ crezca y aprenda con una divertida clase de danza.